LAS ÁGUILAS CALZADAS, RUMBO A ÁFRICA

Tras la temporada de cría, los adultos y juveniles abandonan las dehesas y pinares de Valdemorillo y El Escorial para dirigirse a sus zonas de invernada.

 

 La Península, con un clima templado y  entre dos continentes, es un lugar de paso y residencia para una multitud de aves migratorias. La gran mayoría de estas llegan a España durante el invierno, provenientes del norte y centro de Europa. Pero no son pocas las que, de forma opuesta, abandonan nuestras tierras en otoño e invierno para buscar la  calidez del invierno africano. Entre estas, dos de las especies más tempraneras son el águila calzada y el águila culebrera.

Las águilas calzadas, cuya población madrileña es una de las más abundantes de España, dejan a mediados de septiembre  los lugares donde campearon y criaron durante la primavera y verano, y tras casi un mes de viaje, llegan a sus áreas de invernada en el Sahel, al sur del Sahara.  Cada día volaran una distancia media de 200 km, con descansos en determinadas zonas que pueden ser de varios días. Son aves esencialmente planeadoras, por lo que necesitan corrientes de aire caliente ascendente, escasas  en mar abierto, así que buscan los pasos marítimos más cortos, como es el caso de Gibraltar, donde se puede concentrar un gran número de pájaros en espera de las condiciones necesarias para emprender la travesía. En Cañada hemos venido observando desde finales de agosto, las evoluciones de una pareja con su cría  hasta que han abandonado su territorio. Esperamos volver a verlas el próximo mes de abril.

El águila culebrera, una de las mayores rapaces que surca nuestros cielos, deja también sus zonas de cría por estas fechas. En su desplazamiento recorre una media de 250 km diarios, y antes de emprender el paso del Estrecho, pueden congregarse en tierras gaditanas bandadas de más de 100 ejemplares, que esperan el momento propicio para cruzar el mar. Hacen la invernada en la sabana africana, para volver a la Península entre febrero y abril. A pesar de que su dieta consiste fundamentalmente en reptiles, durante la emigración los juveniles consumen invertebrados como escolopendras o mantis, ya que los adultos acaparan las mejores presas en zonas donde se concentran varios ejemplares.

 

 

 

 

 

Día internacional del Buitre

 

Os recordamos a los miembros del Club Nico y a todos los amigos de los buitres que el próximo sábado 6 de septiembre celebramos en Cañada Real su día.

Habrá una senda especial en la que los monitores nos contarán las peculiaridades de estas aves carroñeras.

El pirata descubierto

El gavilán campea en Cañada Real

La buena conservación del entorno facilita la recuperación de pequeñas rapaces propias de masas forestales

Félix Rodríguez de la Fuente llamó al azor "pirata de la espesura", pero el gavilán puede compartir este apelativo con toda propiedad. Entre la vegetación de los bosques mixtos de fresnos, pinos y robles de la sierra de Guadarrama, es muy difícil descubrir a este valiente cazador; perfectamente mimetizado, rápido como una exhalación, pegado al terreno, el ataque del gavilán culmina sin que su presa haya tenido tiempo de ver de dónde venía.

Aunque sus pequeño tamaño hace de mirlos, estorninos y zorzales su presa favorira, su bravura le lleva en ocasiones a cazar piezas mucho más fuertes, como palomas y tórtolas.  Este ha sido el caso que ahora desvelamos: nuestro amigo Marian Cujba tuvo la oportunidad de descubrir al pirata cazando una tórtola, en la mismísima pradera de entrada a nuestro centro.

La secuencia, tomada con un teléfono móvil el domingo 17 de febrero a primera hora de la mañana, supone un documento interesantísimo de gran valor, a pesar de que los medios disponibles no permitieran obtener imágenes de gran calidad. Quizá lo más llamativo sea comprobar cómo cualquier visitante de Cañada, además de contemplar a nuestros "residentes", puede disfrutar de un entorno en el que animales tan esquivos como el gavilán campean en total libertad. La única condición es agudizar los sentidos y no delatar nuestra presencia estrepitósamente.2

 


La lacra del expolio y la tenencia en cautividad

siria

Esta joven e imponente hembra de Azor es Siria. Como muchas otras aves rapaces, generalmente usadas en cetrería, fue expoliada de su nido, robada de la naturaleza para ser vendida, o bien, para pasar a formar parte de la colección de algún cetrero ilegal, o de alguien sin experiencia que pretendía serlo, a juzgar por el estado en que Siria ingresó.

Cuando llegó a Cañada Real, contando con sólo un año de vida, tenía las plumas primarias de ambas alas y de la cola, cortadas al ras, señal inequívoca de haber vivido en una jaula o caja. No sabía comer presas grandes y presentaba un comportamiento alterado aunque no mostraba miedo a los humanos, sino un estado general de ansiedad y fijación por lanzarse a los pies de quienes nos acercábamos.

Esta alteración del comportamiento es propia de animales que son mantenidos en cautividad y que, en muchos casos, como Siria, son irreversibles.Esta situación se repite de la misma forma con cualquier animal salvaje tratado de la misma manera, desde un gorrión a una gran rapaz, pasando por un jabalí o un zorro.

En muchas ocasiones, sus bienintencionados captores, que los encuentran como pollos o crías en apariencia desvalidos, pasan a ser sus verdugos condenándoles para siempre. Las crías en el campo no están abandonadas, tienes padres que las cuidan.

Si encuentras un animal salvaje herido, tráenoslo o bien contacta con un Centro de Recuperación.

No intentes criar ni acoger ningún animal salvaje en casa.  Alterarás su comportamiento e interferirás en su desarrollo.  

 

Temporada de cría de la golondrina común

golondrinas

Tras la invernada africana, ya hemos empezado a registrar en Cañada el regreso de aves migratorias tan interesantes como el águila culebrera, el águila calzada, o el halcón abejero. No menos interesante que estas, a pesar de su modesto aspecto y carácter apacible y simpático, es la golondrina común.

Esta ave consume una gran cantidad de insectos, por lo que es un gran aliado de agricultores y granjeros. Limita la población de insectos que atacan a las cosechas y que pueden transmitir enfermedades a animales y humanos. Sin embargo, a pesar de ser todavía abundante, la población de golondrina está en declive, principalmente por el abuso de pesticidas e insecticidas, y por la destrucción de sus nidos por personas que contraponen a los notables beneficios que ofrece este amable animal, las pequeñas molestias que para algunos supone la construcción de nidos en casas y edificaciones.

La golondrina marchó por los meses de septiembre y octubre al Golfo de Guinea, al Congo y a Angola, pasando los meses de invierno en esas regiones cálidas. A finales de marzo, vuelven para criar en nuestra Península  las golondrinas más tempranas, precedidas por los machos. Pronto se dedicarán afanosamente a la reparación y construcción de nidos, para que la hembra ponga entre 3 y 5 huevos de los que saldrán los polluelos que serán atendidos incansablemente por sus progenitores. Tras 15 o 20 días, los pollos ya volantones permanecerán con sus padres, llenando con sus alegres gorjeos y parloteos los campos y jardines de nuestras ciudades hasta el final del verano.

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