Los lobos no quieren aullar.

GRUPO AULLANDOLos lobos suelen aullar para marcar su cazadero, para reunir la manada, y a veces sin motivo aparente, como si les gustase  -¿quién sabe?- dejar oír su melancólico canto. En Cañada estimulamos con frecuencia este comportamiento, aullando nosotros mismos y esperando su respuesta, con la consiguiente sorpresa y emoción de nuestros visitantes.

 Sin embargo, hace ya algunos días desde que la manada ignora nuestro reclamo, permaneciendo en silencio. El motivo no es que se hayan cansado de aullar para el disfrute del personal (aunque tendrían todo el derecho para ello), sino que con el fin del invierno, la loba dominante entra en celo, y esto trastorna el comportamiento de toda la manada.

 Unos días antes de que la hembra sea fértil, el lobo dominante será su sombra, impidiendo a otros machos que se acerquen a la loba, lo que lleva a una sucesión de marcajes y de estrés entre todos los miembros del clan. Las cópulas entre la pareja alfa se repetirán durante los tres días en los que la hembra será fértil, permaneciendo juntos hasta en las horas de sueño, y dispensándose mutuamente muestras de afecto y cariño.

 Todo este ajetreo hace que a los lobos se les olvide casi hasta comer, así que durante este periodo (unas pocas semanas), no es de extrañar que no estén para aullidos ni otras fiestas.

Al cabo de estas semanas, la manada volverá a la “normalidad”, y  pronto podremos volver a oír el canto del lobo.


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