La superpoblación de cérvidos y sus consecuencias

La ausencia de depredadores impide la existencia de una población sostenible

La superpoblación de cérvidos y sus consecuencias

Las grandes nevadas impiden a ciervos  y corzos encontrar alimento en la superficie y les obliga a depender de especies arbóreas escasas, como acebos y abedules.

 La ausencia del lobo. depredador específico de los rumiantes salvajes, favorece un gran aumento de la población de ciervos, gamos, corzos, cabras y rebecos. En la época invernal, y especialmente cuando se producen grandes nevadas, estos animales se ven obligados a buscar el sustento en la corteza y hojas de árboles, ante la imposibilidad de acceder al pasto de superficie. Se produce entonces una suerte de selección natural,  por la que los ejemplares más débiles morirán de inanición.

 La segunda consecuencia es que árboles protegidos tan necesarios como los abedules o los acebos se ven sometidos a una agresión desmesurada, viéndose privados de la corteza, lo que termina por secarlos o enfermarlos irreversiblemente.

 Hay que recordar que los lobos y otros depredadores cumplen una función de selección natural insustituible, eliminando a los ejemplares más débiles o enfermos y manteniendo  la población de cérvidos, jabalíes y otros, sana y equilibrada, al contrario de lo que con demasiada frecuencia hace el cazador humano, que intentará cobrar el ejemplar más grande y hermoso.

 

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