Setas: Lo que debe y no debe hacerse.

Más del 80% de las plantas vasculares dependen de los hongos para sobrevivir.

SETAS: LO QUE DEBE Y NO DEBE HACERSE.

 

Algunas setas son un manjar delicioso, con muy poco aporte calórico, y ricas en vitaminas del grupo B y otros oligoelementos. Sin embargo, su recolección y consumo puede causar graves problemas para la salud del ecosistema y de las personas.

 

Las temperaturas suaves y las abundantes lluvias del otoño y primavera, favorecen la aparición de las preciadas setas, y con ello, la salida al campo de multitud de personas que esperan llenar sus cestas de tan sabroso bocado. Esta costumbre que puede resultar muy placentera y saludable, entraña sin embargo, riesgos que deben ser tenidos  en cuenta  seriamente. 

En efecto, todos los años aparecen casos de intoxicaciones por la ingesta de setas que en ocasiones pueden ser mortales o muy graves, y todos los años vemos cómo se dañan irremediablemente espacios naturales de altísimo valor ecológico a causa del proceder de desaprensivos o personas irresponsables o ignorantes de la importancia de los hongos en el ecosistema.

Hay que recordar que las setas son el “fruto” de un organismo –el hongo- que a pesar de no ser visible, se extiende mucho más de lo que muchos sospecharían. Al igual que para  recoger todas las peras de un peral no arrancamos las ramas ni el tronco de raíz, no debemos destruir el “árbol” que produce las setas. Y de la misma forma que no todas las frutas son saludables, no todas las setas son comestibles. Señalemos las reglas que todo recolector o consumidor responsable debe recordar:

No consuma nunca ninguna seta que no reconozca sin el menor género de duda, o  que no le sea ofrecida por alguien de la máxima confianza y demostrada pericia micológica. Descarte cualquier “truco” o consejo popular para reconocer las setas venenosas (cubiertos de plata que se oscurecen, colores negros o llamativos, olor agradable, etcétera). Aunque muchos han sido repetidos desde tiempo inmemorial y se catalogan como “saber popular”, todos son falsos, y causa de no pocas desgracias.

Revise cuidadosamente las setas antes de cocinarlas. No es difícil que entre muchas “buenas” se encuentre una “mala”, e ingerir una pequeña porción de ella puede bastar para recibir un disgusto serio.

Mientras las recolecta, lleve las setas en una cesta que permita que las esporas liberadas llegen a la tierra. Las esporas, de tamaño microscópico –no miden más de 30 millonésimas de milímetro- se producen entre las laminillas, y son el equivalente de las semillas de las plantas. Haciendo esto, permitirá el desarrollo de nuevos hongos.

Corte los pies, no los arranque. No use jamás rastrillos o herramientas similares para coger setas: es la forma más segura de destruir el micelio e impedir la aparición de nuevos ejemplares. Es una práctica muy destructiva que acaba con los hongos.

No dude en avisar al SEPRONA (112) si observa a alguien recolectando setas de forma contraria a lo indicado más arriba. Recuerde que más del 80% de las plantas necesitan a los hongos para sobrevivir, pues sin ellos quedarían indefensas ante heladas, sequías, empobrecimiento del suelo, ataques de bacterias e insectos, y otras circunstancias adversas.

LAS ÁGUILAS CALZADAS, RUMBO A ÁFRICA

Tras la temporada de cría, los adultos y juveniles abandonan las dehesas y pinares de Valdemorillo y El Escorial para dirigirse a sus zonas de invernada.

 

 La Península, con un clima templado y  entre dos continentes, es un lugar de paso y residencia para una multitud de aves migratorias. La gran mayoría de estas llegan a España durante el invierno, provenientes del norte y centro de Europa. Pero no son pocas las que, de forma opuesta, abandonan nuestras tierras en otoño e invierno para buscar la  calidez del invierno africano. Entre estas, dos de las especies más tempraneras son el águila calzada y el águila culebrera.

Las águilas calzadas, cuya población madrileña es una de las más abundantes de España, dejan a mediados de septiembre  los lugares donde campearon y criaron durante la primavera y verano, y tras casi un mes de viaje, llegan a sus áreas de invernada en el Sahel, al sur del Sahara.  Cada día volaran una distancia media de 200 km, con descansos en determinadas zonas que pueden ser de varios días. Son aves esencialmente planeadoras, por lo que necesitan corrientes de aire caliente ascendente, escasas  en mar abierto, así que buscan los pasos marítimos más cortos, como es el caso de Gibraltar, donde se puede concentrar un gran número de pájaros en espera de las condiciones necesarias para emprender la travesía. En Cañada hemos venido observando desde finales de agosto, las evoluciones de una pareja con su cría  hasta que han abandonado su territorio. Esperamos volver a verlas el próximo mes de abril.

El águila culebrera, una de las mayores rapaces que surca nuestros cielos, deja también sus zonas de cría por estas fechas. En su desplazamiento recorre una media de 250 km diarios, y antes de emprender el paso del Estrecho, pueden congregarse en tierras gaditanas bandadas de más de 100 ejemplares, que esperan el momento propicio para cruzar el mar. Hacen la invernada en la sabana africana, para volver a la Península entre febrero y abril. A pesar de que su dieta consiste fundamentalmente en reptiles, durante la emigración los juveniles consumen invertebrados como escolopendras o mantis, ya que los adultos acaparan las mejores presas en zonas donde se concentran varios ejemplares.

 

 

 

 

 

Día internacional del Buitre

 

Os recordamos a los miembros del Club Nico y a todos los amigos de los buitres que el próximo sábado 6 de septiembre celebramos en Cañada Real su día.

Habrá una senda especial en la que los monitores nos contarán las peculiaridades de estas aves carroñeras.

El pirata descubierto

El gavilán campea en Cañada Real

La buena conservación del entorno facilita la recuperación de pequeñas rapaces propias de masas forestales

Félix Rodríguez de la Fuente llamó al azor "pirata de la espesura", pero el gavilán puede compartir este apelativo con toda propiedad. Entre la vegetación de los bosques mixtos de fresnos, pinos y robles de la sierra de Guadarrama, es muy difícil descubrir a este valiente cazador; perfectamente mimetizado, rápido como una exhalación, pegado al terreno, el ataque del gavilán culmina sin que su presa haya tenido tiempo de ver de dónde venía.

Aunque sus pequeño tamaño hace de mirlos, estorninos y zorzales su presa favorira, su bravura le lleva en ocasiones a cazar piezas mucho más fuertes, como palomas y tórtolas.  Este ha sido el caso que ahora desvelamos: nuestro amigo Marian Cujba tuvo la oportunidad de descubrir al pirata cazando una tórtola, en la mismísima pradera de entrada a nuestro centro.

La secuencia, tomada con un teléfono móvil el domingo 17 de febrero a primera hora de la mañana, supone un documento interesantísimo de gran valor, a pesar de que los medios disponibles no permitieran obtener imágenes de gran calidad. Quizá lo más llamativo sea comprobar cómo cualquier visitante de Cañada, además de contemplar a nuestros "residentes", puede disfrutar de un entorno en el que animales tan esquivos como el gavilán campean en total libertad. La única condición es agudizar los sentidos y no delatar nuestra presencia estrepitósamente.2

 


La lacra del expolio y la tenencia en cautividad

siria

Esta joven e imponente hembra de Azor es Siria. Como muchas otras aves rapaces, generalmente usadas en cetrería, fue expoliada de su nido, robada de la naturaleza para ser vendida, o bien, para pasar a formar parte de la colección de algún cetrero ilegal, o de alguien sin experiencia que pretendía serlo, a juzgar por el estado en que Siria ingresó.

Cuando llegó a Cañada Real, contando con sólo un año de vida, tenía las plumas primarias de ambas alas y de la cola, cortadas al ras, señal inequívoca de haber vivido en una jaula o caja. No sabía comer presas grandes y presentaba un comportamiento alterado aunque no mostraba miedo a los humanos, sino un estado general de ansiedad y fijación por lanzarse a los pies de quienes nos acercábamos.

Esta alteración del comportamiento es propia de animales que son mantenidos en cautividad y que, en muchos casos, como Siria, son irreversibles.Esta situación se repite de la misma forma con cualquier animal salvaje tratado de la misma manera, desde un gorrión a una gran rapaz, pasando por un jabalí o un zorro.

En muchas ocasiones, sus bienintencionados captores, que los encuentran como pollos o crías en apariencia desvalidos, pasan a ser sus verdugos condenándoles para siempre. Las crías en el campo no están abandonadas, tienes padres que las cuidan.

Si encuentras un animal salvaje herido, tráenoslo o bien contacta con un Centro de Recuperación.

No intentes criar ni acoger ningún animal salvaje en casa.  Alterarás su comportamiento e interferirás en su desarrollo.  

 

cuidador 200

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